Trucos para regar las plantas
El riego es unas de las tareas fundamentales para la supervivencia de los cultivos, tanto en jardinería como en horticultura, por lo tanto, es siempre aconsejable tener a mano unos cuantos trucos para regar las plantas. Hay muchos trucos para regar las plantas, pero los más importantes son los de verano, ya que es la época donde el agua es más necesaria para las plantas.

Es muy importante un reconocimiento periódico del estado de nuestras plantas, para detectar signos de falta o exceso de agua. Algunos de los síntomas de falta de agua son las hojas amarillas, ramas secas, flores quemadas, etc. Estos no se deben simplemente al exceso de sol, sino a la falta de agua.
Uno de los trucos para regar las plantas que no debemos perder de vista es la paciencia. De nada sirve ponernos ansiosos y regar en demasía nuestras plantas por temor de que se sequen. Esto sólo las perjudica.
El riego debe humedecer bien la tierra, pero sin encharcar.
En los jardines, los macizos de flores deben regarse a diario mientras dure la floración.
En los huertos, hay que evitar que el agua moje las hojas y frutos.
En interiores, debemos regar antes que la tierra quede completamente seca. Siempre hay que recordar que el calor seca el ambiente, tanto en verano como en invierno (con la calefacción). Las plantas de interiores admiten un pulverizado sobre las hojas, para mantener la humedad sin regar, cuando la temperatura interior supera los 25°C. Pueden emplearse también los humidificadores.
Algunos trucos para regar las plantas:
Otro de los trucos para regar las plantas, es elegir el mejor momento para el riego de las plantas de exterior, y esto es al atardecer o al amanecer, porque regarlas cuando el sol está alto es un desperdicio, ya que el calor evapora el agua rápidamente, y las plantas no reciben sus nutrientes, y las gotas de agua funcionan como una lupa, quemando el follaje.
El riego al atardecer es preferible para el verano, pues minimiza la evaporación y se humectan capas más profundas del suelo, y en invierno puede fomentar la aparición de hongos.
Siempre es preferible regar menos veces pero durante más tiempo, por ejemplo dos veces por semana, que regar todos los días un poquito. El riego superficial nunca alcanza las capas profundas del terreno, mientras que el riego abundante sí, y se mantiene por más tiempo el terreno húmedo de esta forma, alcanzando a las raíces.
Cuando por algún motivo no es posible efectuar el riego en forma adecuada, algunos trucos para regar las plantas que pueden salvar la vida de nuestros cultivos son:
• Cuerdas de algodón trenzado: se coloca una cuerda con una punta enterrada en la maceta y la otra sumergida en un cubo de agua. La planta absorberá por capilaridad el líquido.
• Autorriego: se llena una botella de agua y se le coloca un tapón con un orificio. Luego se la entierra boca abajo en el cantero junto a la planta, y liberará el líquido poco a poco.
• Agrupar las plantas de interior en un rincón sin sol directo, y cubrirlas con plástico para evitar la evaporación, y conseguir que retengan el agua.
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