El rastrillo
Para mantener nuestro jardín necesitamos una serie de herramientas que nos permitan realizar las tareas con mayor facilidad, el rastrillo es una herramienta que no debe faltar.

No basta con tener las herramientas adecuadas, sino que debemos mantenerlas en perfecto estado para su correcto funcionamiento. Además, las herramientas deben ser de buena calidad, para que su duración sea la adecuada. El rastrillo es un instrumento compuesto por un mango delgado y largo, que cuenta en uno de sus extremos con un travesaño armado con púas y es de un material metálico (hierro, acero, etc). El rastrillo sirve para recoger paja, hierbas, hojas, brozas, y otros elementos, así como para remover la tierra.
El rastrillo y sus usos:
El rastrillo se emplea para limpiar el terreno, recoger la parva en las eras, o la hierba segada en los prados.
También se usa para remover la tierra y desmenuzar los terrones, preparando el terreno para el cultivo. Se pasa el rastrillo generalmente luego que se cavó la tierra, lo que se conoce como “dar vuelta la tierra”. Hay distintos tipos de rastrillos, los escarificadores tienen dientes planos, derechos como cuchillos, lo que le permite alisar la tierra.
Mantenimiento de el rastrillo:
El rastrillo es una herramienta de jardinería con dientes, y debemos mantenerlos en buen estado para que cumpla sus funciones, por tanto es importante mantener los dientes de el rastrillo derechos y con punta, para que puedan penetrar la tierra.
La limpieza es imprescindible en toda herramienta de jardinería. El rastrillo tiende a acumular barro en los dientes, por lo cual es necesario lavarlo con agua jabonosa y un cepillo duro de plástico o alambre, para asegurarnos de retira todo resto de suciedad, luego debe enjuagarse correctamente y secarse. Mantener las herramientas limpias evita que se oxiden, y que se contaminen las plantas.
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